
Este fin de semana se celebró el primer torneo de Warhammer 40000 por equipos en la tienda de Bandua Wargames en Lugo (que os recomendamos visitar cuando tengáis ocasión). Para darle más ambientación, y porque gusta meter algo de temática, se bautizó como una de las misiones más clásicas del juego, Guerra Eterna o Eternal War en la lengua de Shakespeare.
En este caso al torneo asistimos treinta y dos jugadores repartidos en ocho equipos, a los que se sumaron numerosos amigos, clientes habituales y curiosos que se acercaron a ver las partidas. En mi caso llegué para completar un equipo al que le faltaba un jugador, por suerte pude jugar mi facción favorita, tiránidos, y con lista de monstruos, con la que me siento más cómodo. Personalmente me siento más como en un juego de escaramuzas y me permite jugar tranquilo sabiendo que no perderé mucho tiempo moviendo miniaturas ni tirando ingentes cantidades de dados. Tal vez no sea una lista top, pero es divertida de jugar, y ese es lo que busco con el juego.
La inscripción incluía cafés, zumos y bizcochos mañaneros y para la comida la mayoría de jugadores fuimos a un restaurante cercano con menú del día. Otra gran ventaja de Lugo es que la comida suele ser abundante y bien rica, aunque siempre hay que saber escoger bien los platos. Además, en mi caso, la compañía, jugadores de otros equipos y Luis de Bandua, fue lo mejor de ese rato, entre buena comida y buen humor y ambiente.
Normas
Lo primero es respetar el número de integrantes del equipo, que en este caso fueron cuatro, aunque es habitual encontrar torneos de seis, ocho o más. No contamos aquí a gente que pueda acompañar y apoyar, aunque eso no lo vi este fin de semana es algo que suele haber en campeonatos a nivel nacional o mundial.
Las listas, de 2000 puntos no pueden compartir perfiles ni códex. Nuestro equipo estaba formado por Orkos, Guardia del Cuervo, Custodes y Tiránidos. Es de destacar lo bien que se ven los torneos con todos los ejércitos pintados, no sólo para las fotos, si no también ayuda a aprender trucos de pintura y salir con motivación de darle al pincel. Personalmente es una norma que me gusta y que da más sentido al hobby.
Los emparejamientos se hicieron con BCP (descubrí que funciona mejor la página que la app) dónde los jugadores pueden consultar las listas de los demás participantes y cargar los resultados. Al ser torneo por equipos son los capitanes quienes realizaron los emparejamientos de los jugadores, aunque participamos todos y dimos nuestra opinión. Yo confiaba completamente en mi capitán y su buen criterio para enfrentarme con aquellos ejércitos donde mejor podía hacerlo. Pare ello se usaban unas tarjetas de madera que nos dieron en Bandua, con el logo de nuestro ejército, un detalle que gusta.
En estos torneos aparecen dos conceptos que pueden ser extraños para los neófitos, jugadores (o listas) espada y escudo, y no hablamos de Pokémon. Un jugador Espada es aquel que juega una lista capaz de puntuar mucho en la misión que toca jugar, idealmente causando mucho daño al rival para conseguir victorias holgadas. Por su lado el jugador Escudo lleva una lista o tiene un estilo de juego que fuerza partidas al empate o reducir al máximo los puntos del rival, incluso aunque ya se espere perder sacará una buena suma para su equipo. En mi caso, mi lista actuó como escudo en la primera y tercera partida y como espada en la segunda, buen criterio de nuestro querido capitán.
Las rondas
Para mayor comodidad y buen ambiente tuvimos más margen de tiempo que en otros tornes, con dos partidas el sábado y una el domingo. Esto me gusta, no porque requiera mucho tiempo para jugar, soy un jugador rápido, si no porque me permitió jugar con tranquilidad, apenas mirando el reloj y acabando las partidas para poder darme un paseo, ver partidas, miniaturas y sobre todo charlar con la gente y echarnos unas risas.
Otra cosa que agradecí mucho fue la hora de comienzo, ya que para ir al torneo tenía que recorrer cien kilómetros y pude hacerlo con tranquilidad y margen de tiempo suficiente para llegar y hablar un poco con los demás jugadores y organización.
En mis partidas me enfrenté primero a un jugador Custode, que me ganó, pero por una diferencia muy pequeña, cinco puntos (67 a 62) siendo el único derrotado de mi equipo, lo que no impide que me lo hubiera pasado en grande ya que mi rival fue muy agradable en todo momento. En la segunda ronda tuve delante a una correosa Guardia de la Muerte, cuyas auras anulaban mi ventaja de destacamento, pero al tratarse de un juego con dados, la suerte me fue favorable en momentos clave, lo que acabó dándome una holgada victoria (88-32), una vez más mi oponente ayudó a que el tono de la partida fuese amigable y muy agradable, a pesar de su mala suerte con las tiradas. Sorprendentemente nuestro equipo se fue a dormir el sábado metidos en la final, algo que no esperábamos para nada, aspirábamos a luchar por la cuchara de palo. Sin duda fue al buen criterio de emparejamientos que tuvo nuestro capitán al buscarnos los rivales adecuados.
El domingo nos tocó contra los mejores jugadores que acuden a Bandua, y que en torneos nacionales suelen quedar bien posicionados. A mi me mandaron aguantar el tipo contra uno de los más duros y sus Ultramarines. Durante gran parte de la partida estuvimos en un empate técnico, defendiéndome en el centro de la mesa, pero una vez que consiguió romper el tapón no hubo nada que hacer. Un merecido 100-52 para él cerrando una partida divertida y emocionante en la que aprendí mucho de un gran jugador. Junto al resultado de mis compañeros pudimos mantener la segunda plaza (mi mejor resultado en un torneo de Warhammer 40000 he de decir). Y al igual que en las otras partidas, acabamos con tiempo más que suficiente para recoger cuidadosamente las miniaturas y complementos, charlar y hacer alguna compra que tenía pendiente.
Entrega de premios y foto de familia
Lo último que quedaba era reunirnos para el sorteo de premios por parte de los organizadores, repartiendo vales de descuento. Siempre me ha gustado este sistema de premios, ya que todo el mundo puede jugar sin pensar en si conseguirá o no uno y relaja más el ambiente en las partidas. Los únicos premios fijos fueron el de pintura, que lo ganó nuestro jugador de Guardia del Cuervo, y bien merecido, al cual estuve interrogando sobre alguno de sus trucos que en cuanto tenga tiempo intentaré aplicar.
También se repartieron unos trofeos fabricados en la propia Bandua, con un diseño propio y bastante bonito, nuestro equipo al quedar segundo llevamos uno titulado como de Mejor General (los de los primeros ponían Campeón) que queda genial junto a otros trofeíllos que tengo en casa
Conclusión
La experiencia de este fin de semana fue muy buena, muy bien valorada por todos los participantes y la organización, fue sorprendente que se juntara un número tan grande de jugadores, teniendo en cuenta que la gran mayoría era de Lugo y tuvieron alguna baja (como la que cubrí yo) y que la gente que se desplazó lo hicimos con muchas ganas de repetir. La gente ya demandaba otro torneo cuanto antes al cual volveré a acudir para disfrutar del juego, buenas partidas y mejor compañía.







